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¿La inteligencia artificial generativa transforma la educación para mejor o para peor?
La inteligencia artificial generativa, y en particular herramientas como ChatGPT, se está imponiendo progresivamente en el panorama educativo, generando tanto entusiasmo como preocupaciones. Una encuesta reciente realizada entre 82 profesores y 190 estudiantes revela percepciones contrastadas, pero también puntos de convergencia sobre su impacto en la educación superior.
Tanto los estudiantes como los profesores reconocen que estas herramientas pueden mejorar la eficacia del aprendizaje. Permiten obtener retroalimentación rápida, generar ideas o facilitar la comprensión de conceptos complejos. Los estudiantes, en particular, ven en ellas una forma de gestionar mejor su tiempo, reducir su estrés y mejorar su rendimiento académico. Algunos incluso explican que la IA les ayuda a explorar varias soluciones para resolver un problema, lo que puede estimular su reflexión. Sin embargo, esta ayuda tiene sus límites: aunque la herramienta puede apoyar el pensamiento, no sustituye el esfuerzo personal necesario para desarrollar un razonamiento profundo.
No obstante, persisten temores. Los profesores se preocupan principalmente por el fraude y la pérdida de competencias fundamentales como el pensamiento crítico o la redacción. Consideran que el uso no declarado de textos generados por IA constituye una violación clara de la integridad académica. Los estudiantes, por su parte, distinguen entre los usos: copiar íntegramente un texto producido por IA se percibe como un fraude grave, mientras que utilizarlo para estructurar ideas o corregir errores gramaticales se juzga menos problemático. Una parte de los estudiantes admite, incluso, reformular las respuestas de la IA para evitar problemas de plagio, aunque reconocen que esta práctica sigue siendo cuestionable.
Ambos grupos coinciden en un punto: la IA ya es inevitable. Casi el 60 % de los estudiantes encuestados en estudios mundiales afirman haberla utilizado ya para sus trabajos. Los profesores, aunque más desconfiados, admiten que su prohibición total sería ineficaz, ya que estas herramientas ya forman parte de las realidades profesionales y sociales. También señalan que los métodos tradicionales de detección de fraude, como los programas antiplagio, ya no son suficientes frente a textos generados por IA, a menudo originales y difíciles de identificar.
La encuesta muestra que los profesores suelen ser más estrictos que los estudiantes en cuestiones éticas. Por ejemplo, consideran con más frecuencia que el uso de la IA para las tareas infringe las normas académicas. Los estudiantes, por su lado, están divididos: algunos la ven como una herramienta legítima para progresar, mientras que otros temen desventajas frente a compañeros que la utilicen de manera abusiva. Esta división refleja una preocupación más amplia sobre la equidad y la transparencia.
Para hacer frente a estos desafíos, están surgiendo soluciones. Los profesores comienzan a replantearse las evaluaciones para hacerlas menos vulnerables al uso abusivo de la IA. Privilegian trabajos personalizados, defensas orales o etapas intermedias que obliguen a los estudiantes a mostrar su proceso de reflexión. Algunos incluso integran la IA en sus clases, por ejemplo, para ilustrar conceptos o ayudar a los estudiantes no anglófonos a mejorar su expresión escrita. La idea no es prohibir la herramienta, sino enmarcarla para que sirva de apoyo en lugar de atajo.
Los estudiantes, por su parte, piden directrices claras. Muchos desean aprender a utilizar estas herramientas de manera responsable, sin sacrificar por ello su aprendizaje. Subrayan la importancia de mantener un papel activo en su trabajo, verificando la información, adaptando las respuestas a su propio estilo y asumiendo la responsabilidad de sus producciones.
Otro punto de tensión concierne al impacto de la IA en las competencias clave. Si los estudiantes estiman que la herramienta puede aumentar su confianza y reducir su ansiedad ante los exámenes, profesores y alumnos coinciden en que su influencia en el pensamiento crítico o la resolución de problemas sigue siendo incierta, e incluso negativa. Algunos temen que la IA, al proporcionar respuestas hechas, prive a los estudiantes del esfuerzo necesario para desarrollar estas competencias esenciales.
Los resultados de la encuesta también revelan diferencias en el uso concreto de ChatGPT. Los profesores lo utilizan principalmente para preparar materiales de clase, redactar documentos técnicos o realizar investigaciones. Los estudiantes, en cambio, lo emplean sobre todo para explicar nociones, resolver ejercicios o obtener respuestas rápidas cuando se bloquean ante un problema. En ambos casos, la herramienta se percibe como útil, con un nivel de satisfacción similar entre ambos grupos.
Finalmente, el estudio pone de manifiesto una preocupación compartida: la IA podría fomentar comportamientos deshonestos. Tanto profesores como estudiantes reconocen este riesgo, aunque los primeros son más sensibles a él. Esta toma de conciencia lleva a los centros educativos a replantearse sus políticas de integridad académica. En lugar de centrarse únicamente en la represión, muchos privilegian un enfoque educativo, con formaciones sobre el uso ético de la IA y expectativas claras en materia de transparencia.
La integración duradera de la IA en la educación pasa, por tanto, por un equilibrio delicado. Se trata de aprovechar sus ventajas al tiempo que se preservan los valores fundamentales de la enseñanza: la honestidad, la reflexión personal y la adquisición de competencias duraderas. Los centros deben, así, replantearse sus métodos de evaluación para que reflejen mejor el proceso de aprendizaje, y no solo el resultado final. Esto podría implicar trabajos en varias etapas, presentaciones orales o proyectos aplicados que hagan visible el razonamiento del estudiante. El objetivo es convertir a la IA en una aliada del aprendizaje, y no en un obstáculo para la integridad académica.
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Bibliographie
Source du rapport
DOI : https://doi.org/10.61669/001c.162793
Titre : Faculty and Student Perceptions of Generative AI Use, ChatGPT and Academic Integrity: Connecting Findings to Assessment Redesign
Revue : Intersection: A Journal at the Intersection of Assessment and Learning
Éditeur : Association for the Assessment of Learning in Higher Education
Auteurs : Han Nee Chong; Eugene Guillian